Observar

Observar

Este post es el segundo de una serie de tres posts, para presentarte mi lema, mi filosofía de vida: Explorar. Observar. Conectar. Para el primer post, ve aquí.

Cierra los ojos. Respira. Siente.

Hace frío fuera. Copos de nieve están cayendo. Estás congelado. El viento sopla cada vez más fuerte, y casi cubre el sonido del fuego crepitante. Las paredes de madera mantienen el calor en el interior y extienden su olor en toda la casa. El camarero acaba de traerte la taza de chocolate que pediste. Incluso antes de tenerlo delante de ti, el olor cálido del chocolate te había alcanzado y había activado tus otros sentidos. Todavía es demasiado caliente, pero tan reconfortante. Ahora estás a salvo.

Muy abierto. Estás completamente presente en el momento. Aquí y ahora, totalmente comprometido. ¿Puedes hacerlo? ¿Qué hay de estos últimos sesenta minutos? ¿Cuántos minutos, o segundos, has estado completamente presente hoy? Este es probablemente el mayor desafío en nuestras vidas hoy en día.

En mi post anterior, me refería a nuestra capacidad de recibir datos sensoriales, básicamente vinculadas a nuestro «hardware», compuesto de sensores y una unidad de procesamiento, nuestro cerebro. Nuestro cuerpo está constantemente escaneando nuestro entorno, y esto sucede fuera de nuestra conciencia. Nuestra capacidad de percepción se puede desarrollar.

Vayamos un paso más allá. En primer lugar, hay tanta información alrededor, constantemente en transformación, que es imposible capturarlo todo. En realidad, no es necesario, y nuestro cerebro ha aprendido a filtrar la mayor parte de él. Este proceso de filtrado, que en su mayoría sucede fuera de la conciencia, tiene un tremendo impacto en nuestras vidas. Nos perdemos mucha información muy relevante para nuestra experiencia.

Segundo, fuera del proceso consciente, nuestro cuerpo, nuestros sentidos, siguen haciendo su trabajo entre bastidores. Información no verbalizada que entra directamente en tu mente, cuerpo y alma. Confía en el proceso. Cuanto más te des cuenta de este proceso, más rica será tu experiencia.

Cuando estamos presentes en el momento, plenamente comprometidos, llega la conciencia. Es cuando sucede la magia. Entonces puedes celebrar la maravilla de la vida. Tan rica. Tan perfecta.

Respira. Observa.

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