Tiempo. Espacio. Silencio.

Cuarta semana de confinamiento. Seguro. Virtual.

Mientras las nubes jugaban allí arriba, me perdí en las tres dimensiones de mi proyecto de vida: «Tiempo. Espacio. Silencio.» ¿Habían crecido? ¿Son más fuertes que nunca?

Tiempo

El tiempo pasa. Dictador implacable. Sin cambio. La misma ley de siempre: un momento tras otro, luego otro, luego otro. Soy el dueño de mi tiempo. El ritmo del tiempo depende de mí, de mi capacidad para profundizar en cada momento. Cuando todos los días se ven iguales, cuando mi espacio es tan limitado, me cuesta estar en el momento. Más bien, preferiría que todo fuera más rápido. Preferiría no ser consciente. Estoy soñando con el día en que estaré ahí fuera, esperando que eso suceda más pronto que tarde. Sucederá, ¿verdad? ¿Y si nunca sucede? Estoy haciendo planes, y pienso en el millón de cosas que haré ahí fuera. ¿Seré el mismo? ¿Estaré allí entonces en el momento? ¿O pensaré en lo que sigue de antemano? ¿Perderé más momentos, como estoy haciendo ahora? Como siempre lo he hecho. Sentirse vacío, aburrido, sin vida. Otra vez.

El tiempo no es una cantidad. Es una cualidad. El tiempo sólo se puede experimentar en plena presencia, aquí y ahora. Cada momento es un regalo. Lo sé. Lo agradezco. Parece que tengo mucho más tiempo que nunca. ¿De veras? Parece que el reloj se detuvo para mí y no puede pasarme nada si me quedo a salvo en casa. Pero el tiempo pasa. Implacable. Soy el esclavo del Tiempo. Soy el dueño de mi tiempo.

Espacio

No puedo detener el tiempo. Pero puedo limitar mi espacio. Lo que no me gusta es cuando otros restringen mi espacio, por razones obvias, no lo dudo. Paredes silenciosas por todas partes. Este es mi refugio, donde me encanta estar de vuelta después de correr salvaje al aire libre. Esta es mi zona de confort, donde he estado construyendo todos mis planes locos. Necesito mi refugio, mi área segura, mi caverna. Puedo quedarme aquí mucho tiempo, días, semanas, meses, años, pero es demasiado fácil. Soy libre, ilimitado y mi cuerpo y mi alma quieren conectarse ahí fuera. Naturaleza. Gente.

Porque la Naturaleza recupera su espacio cuando los humanos limitan el suyo. Porque los humanos todavía no saben cómo ser Uno con la Naturaleza.

Soy un animal salvaje, enjaulado. Debido a las actividades humanas, el espacio que se deja para la vida silvestre es cada día más limitado. Los humanos lo llaman santuarios. ¿No es deprimente? Estoy vivo cuando me conecto con la Naturaleza, cuando veo el azul del cielo, las nubes correteando, cuando el viento frío golpea mi cara. Mi mundo es azul y verde. Así que respiro profundamente y me adentro en mi caverna. Cierro los ojos. Mi espacio es infinito, profundo. Conecto con el Universo. Pero los millones de células de mi cuerpo piden Naturaleza. La naturaleza humana. Nunca he valorado tanto estos minutos de conexión con la naturaleza cuando voy a tirar la basura. Me encanta pensar que la Naturaleza está recuperando sus derechos. Y me encanta pensar que la Madre Tierra está mejorando, sanando. Porque la Naturaleza tiene su espacio cuando los humanos limitan el suyo. Porque los humanos todavía no saben cómo vivir juntos con la Naturaleza. ¿O aprenderán? Puedo jugar con mi espacio, en el interior, por fuera. Sin límites. Pero cuando mi espacio es tan limitado, lo que encuentro es silencio.

Silencio

Silencio a mi alrededor. Cuando el tiempo se está expandiendo y el espacio se está reduciendo, el resultado es silencio. Me encanta el silencio. Me inspira. ¿Podré disfrutar del silencio o tendré que pasar mis días en actividades más frenéticas para compensar? Cuando ya no puedo escapar del Tiempo, el Silencio se hace más fuerte. Me encanta escuchar los sonidos de la naturaleza cada mañana. Lo necesito. Sin palabras, sin conceptos. Sólo dejo mis sentidos haciendo su trabajo, conectando con los sonidos de la Naturaleza, en el silencio de mi mente.

Cuando el tiempo se está expandiendo y el espacio se está reduciendo, el resultado es silencio.

Soy el esclavo del Tiempo. Soy el esclavo de mi espacio. Mi silencio es mi oportunidad de sentir, de estar en el momento, de comprometerme, aquí y ahora. El silencio es lo que necesito para crear, imaginar, soñar, para aprovechar al máximo estas semanas. Estaré limpio, estaré listo para mi próximo encuentro con la Naturaleza.

Sólo el sonido de la naturaleza en el silencio de mi mente. Aquí y ahora.

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